¿Qué tipos de marketing político existen?

Algunas encuestas y estudios hablan de que hay un 25% del electorado que aún no tiene claro el voto en las próximas elecciones generales. ¿Crees que el marketing político influirá en tu pensamiento? No solo en España sino en muchos países. Los votantes estamos más confundidos a la hora de decantarnos por un color político u otro. Antes los bandos estaban mejor definidos. Hoy hay muchas opciones políticas que son intermedias y que se parecen entre sí. Por eso coge cada vez más relevancia el marketing político. Estrategias y acciones que lanzan los equipos de comunicación de los partidos políticos para convencer al amplio electorado.

Estamos en una era donde el marketing político ocupa casi el 100% de los mensajes que lanzan los políticos. Cada cosa que dice un político está pensada más en provocar una reacción emocional que reflexiva. Aunque los partidos tratan de comunicar su programa electoral, al final lo que más se queda es el ataque personal a los otros candidatos.

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Pero el marketing político en la era de las redes sociales se ha hecho más complejo. El primero que supo vislumbrar la potencia de las redes sociales para ganar unas elecciones fue Barack Obama. No sólo fue su lema “Yes, we can”, sino la difusión de éste y de su imagen pública a través de miles de mensajes lanzados en redes sociales, sobre todo en formato video. Pero el tono de Obama siempre fue positivo y constructivo. Prefería aprovechar su tirón mediático para dar a conocer sus virtudes y hacer crecer su imagen pública que no a desprestigiar a sus contrincantes. Obama reinventó el marketing político. Rápidamente lo vieron el resto de políticos del mundo que se lanzaron a redefinir sus estrategias políticas en base del impacto inmediato en Internet.

Actualmente el marketing político se asienta sobre tres características: el uso de los medios masivos de comunicación, la videopolítica y la ciberpolítica.

La mediatización porque cuanta más cuota de pantalla mejor. La videpolítica para alcanzar de una manera directa a los electores. Y la ciberpolítica para no solo comunicar sino también para movilizar su electorado.

La ciberpolítica es la expresión que sienten los sujetos cibernéticos de realizar actividades políticas en el ciberespacio. Cualquier ciudadano, anónimo o no, que quiera ejercer su poder para la transformación de la política puede mostrar a través de Internet su opinión y sus acciones pueden ser viralizadas con mucha más facilidad que en el entorno real. Por eso, los políticos saben que si controlan la ciberpolítica pueden controlar y manipular las opiniones de su electorado.

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Y de aquí vamos a Trump. Aunque el propio mandamás de Estados Unidos lo niegue, se demostró el uso de chat bots para lanzar fake news durante la campaña de las elecciones. Esas en las que Donald Trump terminó siendo elegido presidente, por sorpresa de todo el mundo. Al contrario de Obama, Trump usó las redes sociales para lanzar calumnias contra Hillary Clinton y su predecesor en el cargo, Barack Obama. Del constructivismo y los mensajes positivos a la demolición exprés y la comunicación violenta y visceral. Obama cambió las reglas y consiguió captar sus electores con transparencia. Trump siguió el camino iniciado por el presidente, pero lo pervirtió dejando que fueran otros (los chat bots) que hablaran por él, echando pestes sobre su contrincante en el entorno más decisivo, y el más opaco, Internet. Trump ha sabido controlar la ciberpolítica como un arma de destrucción masiva. 

El problema es que ahora pesa más el uso perverso que Trump hace de la ciberpolítica que no el que hizo Obama en sus días. Y el control de las llamadas granjas de chat bots es muy compleja. Aunque si de verdad quisieran los distintos gobiernos políticos, todo esto ya estaría más que controlado.